¡Buenas tardes!
Para terminar con las entradas de blog sobre la labor del investigador 2.0, vamos a reflexionar sobre las redes sociales y su labor, o sus posibilidades, de cara a la investigación y la difusión de los resultados.
En el curso de doctorado hemos visto algunas redes específicas, como Researchgate, en las que podemos compartir nuestros artículos, publicaciones, dudas e intereses, pero también contactar personalmente (de una forma más calmada que en las redes sociales generales) con investigadores de nuestro campo o con investigaciones relacionadas.
Personalmente considero interesante el uso de estas redes, especialmente para investigadores noveles; ya que, si es muy complicado publicar nuestros resultados, aún lo es más que tengan alcance y sean leídos por parte de la comunidad.
En el caso de las redes generales (como Facebook o Twitter), creo que funcionan en otro nivel: nos permiten mantener el contacto con otros investigadores y estar al día de intereses y curiosidades que, si bien no tienen por qué ser estrictamente del ámbito investigador, pueden sernos interesantes. En mi experiencia personal, ya que trabajo sobre cómic, mantener una red de amistad en estos términos es muy enriquecedor, ya que las novedades editoriales, reediciones o proyectos nuevos son dificilmente rastreables o, al menos, en términos de tiempo, poco rentables.
De la misma forma, os dejo un enlace a mi perfil de Symbaloo. No conocía esta herramienta y, si bien no suelo utilizar este tipo de gestores o de escritorios virtuales, parece una buena forma de acceder a aspectos diferentes dentro de internet al poder separar las páginas profesionales de las personales o las de ocio.
REFLEXIÓN FINAL
Por último, se nos pide realizar una reflexión general sobre el curso. Considero que, precisamente, esta última parte es muy interesante. Al margen de las redes sociales generales y Hootsuite, que por mi actividad profesional ya conocía, las redes específicas para los investigadores suponen un impulso fundamental a la hora del desarrollo de la actividad investigadora, no tanto en una cuestión de impacto social o difusión masiva, si no a la hora de contactar con otros investigadores y la creación de redes de trabajo (o, al menos, de sugerencias) con otros profesionales.
Y es que en ámbitos como el mío, en el que los investigadores sobre el cómic somos pocos, provenimos de diferentes campos y estamos dispersos tanto académica como geográficamente.
Y es que en ámbitos como el mío, en el que los investigadores sobre el cómic somos pocos, provenimos de diferentes campos y estamos dispersos tanto académica como geográficamente.
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