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lunes, 3 de junio de 2019

Akira: imaginar el futuro mirando el pasado



Desde Heidi, Marco y la Abeja Maya a Dragon Ball o Naruto. Las últimas generaciones en España han conocido, de una manera más o menos consciente, el mundo del anime. Y seguramente del manga.
Mi trabajo comienza en Akira (1982), uno de los manga más premiados y reconocidos de la escena japonesa. Y uno de los primeros en traspasar fronteras y llegar a Occidente con una estrategia que utilizó la película de animación como punta de lanza con el Comité Akira: una agrupación empresarial de Kodansha, la editorial de manga más importante de Japón, productoras de cine, de animación, etc.
La película tuvo un presupuesto elevadísimo para la época con una calidad técnica y una complejidad narrativa para nada habituales en la época. La película llegó a España en el año 1992, tras estrenarse en el 1988 en Japón, distintos festivales internacionales y finalmente en Alemania, Francia, Reino Unido, Brasil, Argentina… en 1991.

Una de las imágenes más conocidas de Akira

Paralelamente, en España se produjo el fenómeno Dragon Ball, una serie de animación que aterrizó en las televisiones autonómicas casi por casualidad para suponer todo un hito de la juventud de los noventa.
Primero el anime, pero también el manga, han supuesto la entrada de la cultura popular japonesa en Occidente. En la actualidad, el gobierno de Japón ha desarrollado toda una estrategia cultural en la que el manga y el anime son una parte fundamental: el Cool Japan; una política exterior centrada en mostrar al mundo lo que Japón aporta a la vida diaria: industria, comida, cultura y, claro, el mundo manga.
Tomaremos como punto de partida Akira, por ser una de las obras más influyentes en Occidente, tanto como anime, con una maestría técnica a la que sólo se acerca el Estudio Ghibli, como en su versión manga, con una calidad técnica y una profundidad narrativa que se alejan de los estereotipos del género.
Akira narra la historia de la destrucción del antiguo Tokio y la creación de Neo-Tokyo, una ciudad post apocalíptica y con un toque cyberpunk que inspiró el Los Ángeles de Blade Runner, los poderes psíquicos de niños ancianos, el descontrol de Tetsuo y la fuerza creadora (y destructora) de Akira; pero también las operaciones secretas de un gobierno controlador, la rebelión y resistencia de un grupo terrorista o una extraña religión en torno a Lady Miyako, una mujer con poderes psíquicos capaz de ver el futuro. Todo ello con un dibujo cuidado hasta el detalle, un estilo típicamente manga y 2.210 páginas.

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